domingo, 4 de marzo de 2012

Una cita

¿Crees que existe alguna posibilidad de tener una cita contigo?
Como en las películas. Yo te invito y tú me dices que sí. 

Y yo me arreglo, y pienso en un sitio chulo para llevarte a cenar. 
Pero tú no, no te arregles, no te peines, me gusta tu pelo enredado. 

Y podremos charlar de cualquier cosa importante, y de todo lo demás también. 
Mientras yo te miro al hablar, y tú sonríes al ver que te escucho. 
En algún momento te levantarás para ir al baño, y mi mirada perseguirá tu rastro como un loco, esperando el tiempo eterno de tu regreso. 

¿Crees que si te invito podrá ocurrir?
Tal vez podamos ir al cine, o al teatro, como la gente mayor. Y reírnos de las bromas de los actores mientras contengo el movimiento de mi cabeza para descubrir tus ojos abiertos de par en par en medio de una oscuridad de novela.

También podemos ir a ver un concierto, como aquella primera vez en que te contemplé en movimiento. 

O quizás sea mejor ir a tomar algo, salir por ahí. Vestirnos informales y emborracharnos entre tumultos y música barata de verbena de siglo veintiuno. 

Pero eso sí, como en las películas, llegará el momento de la despedida, y ese instante eterno que nos hará revivir nuestros años pasados, cuando al despedirme, siempre pensaba si debería acercarme para besarte y nunca lo hacía, paralizado por el miedo del ridículo del ahora, y del después también. 

No sé si es mejor soñarlo que intentarlo. Hace mucho tiempo que elegí soñar antes que vivir, sin que eso se interponga nunca ante los acontecimientos espontáneos. Pero ahora no sé qué sería mejor.

¿Tú qué crees?
Déjame que vuelva a preguntártelo: ¿Crees que si te pido una cita me dirás que sí?

martes, 28 de febrero de 2012

Entre líneas

Fui policía, y de los buenos. También fui soldado, y espía.
He sido un hombre normal con un trabajo normal, y hasta con una mujer y dos hijos, también normales. Fui un jubilado lector que pasaba sus últimos días contemplando el amanecer desde un pueblo perdido.
Fui el hombre de tus sueños, el perdedor, el actor, y hasta el escritor.
Fui aquel que soñaba con perderte, el que te tuvo y el que te dejó marchar.
Me arrastré por el suelo para salvar los libros que se quemaban mientras agonizaba con un cuchillo clavado en mi estómago.
Fui un asesino en serie, el cerebro prodigioso que mataba para encontrar el éxito que nunca tuve, el macarra de barrio, el maltratador, el joven japonés que viajaba y viajaba encontrando lugares infinitos donde volver a encontrarme.
También fui el poli malo, y el corrupto. El marinero, el político honrado y la mujer de otro.

Fui todas esas cosas para poder ser yo.

Después descubrí que todo eso era mentira, que la vida estaba en otro lado. Que los sueños sueños son y la realidad te aplasta cada día.
Pero eso duró poco, muy poco. Decía mi madre que se coge antes a un mentiroso que a un cojo, y es verdad. Y fue verdad. La verdad estaba en otro lado. 

Un instante después de eso, volví a ser lo que siempre quise. Volví a ser otros, a encontrar mi propia realidad entre líneas en la soledad de mí mismo. Y ahí sigo, inventándome cada día un nuevo papel, donde poder volver a empezar, una vez más.

lunes, 27 de febrero de 2012

Muerto

Hoy ya estoy muerto. 
"... como una estrella fugaz".
Y pensé que tú no lo sabías.
Y no lo sabías por una simple y sencilla razón; porque no te lo había dicho. 
Pero a veces sí que es tarde, aunque la dicha sea buena. 

Y por eso, ya hoy estoy muerto, y cuando estás muerto es inútil pensar en cómo volver a empezar. 
Aunque las sonrisas no desaparezcan nunca.

Ahora ya no habrá tiempo para cerrar puertas del pasado,
ya no habrá tiempo para hablar, ni para llorar, 
y sobre todo, para volver a reír a carcajadas mientras vemos la tele y fumamos juntos devorándonos hasta los huesos.

Pero hoy, desde mi fosa común solitaria, quisiera poder decirte todo lo que siento, y que no importa quién se equivocó ni quién disparó primero.

Hoy ya estoy muerto, y sólo espero que tú no lo estés, para poder volver a verte sonreír desde aquí.

martes, 7 de febrero de 2012

Llamar tu atención

A veces pienso en cómo llamar tu atención.

Juego a disfrazarme para hacerte reír,
a esconderme y aparecer de sorpresa.
Juego a la indiferencia también,
que aunque nunca funciona,
a veces me hace feliz.

Sé que todo lo que dices es verdad,
y sé que tus dedos mueven el tiempo,
ahogando poco a poco la esperanza.

Pero no me gusta esperar,
y si un día tú me llamas,
no me importará nada más,
solo esconder mi disfraz,
para volver a hacerte sonreír.

A veces pienso en cómo llamar tu atención,
y pillarte por sorpresa,
para no tener que hablar.

martes, 31 de enero de 2012

El olvido y la memoria

Tengo una tele antigua que nunca enciendo porque no funciona.

Leo escondido en la penumbra,
enciendo un cigarrillo con tu nombre
que ilumina el espacio.

El recuerdo de tu cuerpo desnudo en la bañera
abrazada a mi,
dejando al descubierto
el sexo perdido.

Te aburren mis palabras
que regresan con desdén
Y el olvido permanece en mi memoria.

Ya nunca estás,
y puede que no me importe,
como en una vieja ranchera,
bebo para olvidar.